EXCURSIÓN AL MONASTERIO DE SAN ANDRÉS DE ARROYO, CANAL DE CASTILLA Y SANTA MARÍA LA REAL

DE AGUILAR DE CAMPOO


El día 2 de junio de 2026, 24 socios de esta Asociación con diversos acompañantes, lo que hacía un grupo de 38 personas, nos dirigimos en autobús, hacia el norte de Palencia. Aunque amaneció con algo de llovizna en Santander, la climatología nos respetó durante todo el día.

 

Iniciamos la excursión en el Monasterio Cisterciense de San Andrés de Arroyo, situado en la localidad del mismo nombre. A los que no lo conocíamos, nos encantó, ya que consta de numerosas dependencias en perfecto estado de conservación, tales como la Sala Capitular, el Refectorio, la Cilla, etc., además de una magnífica Iglesia y de un extraordinario Claustro. Una monja, de las siete que todavía lo habitan, nos acompañó durante la visita, encendiendo los diferentes aparatos de megafonía que explicaban todos los elementos destacables. En la Iglesia, pudimos apreciar los dos Coros con sitiales de madera, tallados de forma soberbia, para los oficios religiosos de las monjas. Pero lo que destaca sobremanera, es el formidable Claustro, formado por una arquería sostenida por dobles columnas que terminan en unos maravillosos capiteles, en los que se representan escenas religiosas. El Monasterio, que se inició en el Siglo XII, ha sufrido numerosas reformas y añadidos, especialmente en la Edad Moderna.

 

Una vez finalizada la visita anterior, nos dirigimos hasta Herrera de Pisuerga, para embarcarnos, en dos tandas, en el barco Marqués de la Ensenada que nos esperaba junto a la Presa de San Andrés, para navegar por una pequeña parte del Canal del Castilla, que tal y como nos fue comentando la guía, se trata de la obra hidráulica más importante en España hasta el Siglo XIX. En el año 1751, reinando Fernando VI, se crea una comisión que estudia la posible viabilidad de desarrollar un proyecto de navegación interior. Las obras se iniciaron en 1753 en Calahorra de Ribas, y se terminaron en 1849. El recorrido de esta vía de agua es de 207 km., estando dividido su recorrido en tres grandes ramales. Nuestra travesía discurrió por el Ramal Norte, hasta la “Exclusa número 6, donde el piloto del barco nos explicó su funcionamiento, así como los diferentes oficios que intervenían en toda la actividad del Canal.

Al mediodía, nos desplazamos hasta el Camping de Aguilar de Campoo, para degustar en su restaurante una comida sencilla y agradable que nos ayudó a recuperar fuerzas.

 

Ya por la tarde, el autobús nos llevó hasta El Monasterio de Santa María la Real. Se trata de una antigua abadía de la orden Premonstratense situada en Aguilar de Campoo. Monumento construido entre los siglos XII y XIII en un estilo de transición del románico al gótico con elementos del arte cisterciense, en la actualidad acoge un Instituto de Educación Secundaria.

 

Con el proceso de desamortización de Mendizabal el Monasterio fue víctima de la rapiña y quedó en una total ruina. Así, en 1871 fueron sustraídos la gran mayoría de los capiteles del claustro y alguno de la iglesia, con destino al Museo Arqueológico Nacional, donde todavía se conservan. A mediados del siglo XX la Dirección General de Bellas Artes acometió una primera campaña de restauraciones que afectaron a las cubiertas de la iglesia, al claustro y la sala capitular. En 1978 comenzó una segunda etapa de desescombro y restauración a iniciativa de la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar, creada aquel año ex profeso por el arquitecto José María Pérez González (Peridis), la cual aplicó, a diferencia del historicismo que había caracterizado la restauración anterior, un criterio eminentemente funcional. Esto hace que pudiéramos observar numerosos elementos de hormigón en el edificio, que nos pareció un poco sorprendente. Igual que en el anterior Monasterio, destacan en éste, la Iglesia, que se encuentra desprovista de imaginería, el estupendo Claustro, el Refectorio y una magnífica Sala Capitular, provista de numerosos arcos góticos.

 

Finalizada esta última visita nos volvimos para Santander, donde llegamos a las 20 horas, cansados pero contentos.